S C H E R Z O  

01 march 2020

Henri-Jacques de Croes (1705-1786) nació en Amberes, donde recibió su educación musical y general y en cuya iglesia de Santiago ejerció como violinista hasta 1729, cuando fue reclutado por el príncipe Anselmo Francisco de Thurn und Tassis para su capilla musical, por entonces radicada en Fráncfort del Meno. Cuando, en 1748, aquélla se trasladó a Ratisbona, De Croes optó por aceptar el ofrecimiento de Carlos de Lorena, gobernador de los Países Bajos austriacos, y se convirtió en su nuevo maestro de capilla, como sucesor del anciano y enfermo Jean-Joseph Fiocco. Su misión en Bruselas fue muy clara: abandonar el barroquismo afrancesado de raíz lullista e introducir los nuevos aires italianizantes del rococó y el estilo galante, tarea que llevó a efecto a la perfección,

componiendo una enorme cantidad de música en todos los géneros y reorganizando la capilla.

Su quinta colección publicada (París, Le Clerc, 1735 y 1746) está integrada por seis tríos para traverso, violín y bajo continuo y representa a la perfección los nuevos aires antes mencionados. Un delicado bocado rococó, lleno de encanto y amabilidad, siempre affectuoso e gratioso (sic), como reza el título del precioso segundo movimiento de la Sonata I, aunque en ocasiones (Allegro de la Sonata II) nos sorprenda con un barroquizante fugado.

El premiadísimo grupo hispanofrancés Barrocotout —cuya curiosa y divertidísima génesis onomástica ha relatado en su bitácora de la web de SCHERZO Eduardo Torrico— hace aquí su debut discográfico con una interpretación fabulosa que transforma una música deliciosa, pero bastante intrascendente, en un recital lleno de interés y disfrute. Hay limpieza, precisión, cuidado, elegancia, virtuosismo, musicalidad a raudales y una compenetración que casi se podría calificar como mímesis. El aspecto técnico de la grabación, impecable.

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